QUESO TIPO MANCHEGO EN ACEITE DE OLIVA

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Si te gusta el queso manchego de oveja en aceite de oliva, te aconsejamos que leas cómo producimos nuestro queso en aceite y cuáles son las ventajas para tu salud de su consumo. Recuerda que puedes comprar el mejor queso manchego artesano en aceite cómodamente en nuestra tienda online. Te animamos a que descubras ya todas sus características.

Propiedades del queso en aceite

Las propiedades del queso manchego de oveja en aceite son diversas y todas están relacionadas con su increíble aporte nutricional. Es fuente de calcio (579 mg por cada 100 gramos), contiene una gran cantidad de vitamina A (437 ug por la misma cantidad) y de proteínas (26,50 gramos por cada trozo con el peso antes indicado).

Además, aporta otros nutrientes como el yodo, el potasio, el fósforo (con 801 mg por cada 100 gramos) o el zinc. Sin duda, incluirlo en tu dieta te garantiza el aporte necesario de minerales y vitaminas para cada día. ¿Te agrada la idea?

A continuación, te comentamos cuáles son los beneficios de esta alternativa, cómo influye la maceración en su sabor y por qué es tan irresistible. No dudes en leer la siguiente información para convertir este alimento en protagonista de tu dieta.

Beneficios del queso manchego en aceite de oliva

Son múltiples los beneficios del queso manchego con aceite de oliva para la salud de esta alternativa natural. En primer lugar, aporta carbohidratos y grasas naturales, lo que repercute en tu salud general. Asimismo, fortalece los huesos, favorece el desarrollo muscular y fortalece el sistema inmunitario. Tomándote 100 gramos al día, lograrás sentirte con más energía y podrás evitar contraer infecciones leves o un resfriado común, entre otras dolencias.

Conservación del queso en aceite

La conservación del queso manchego de oveja con aceite de oliva es una tradición de la Mancha. La conservación en aceite se lleva a cabo siempre con aceite de oliva virgen extra. Lo habitual es que se use un recipiente hermético donde se introduce el queso entero o cortado. El tiempo de maceración ronda los tres meses.

Esta forma de conservar el queso se utilizaba antiguamente para impedir que se endureciera demasiado con el paso del tiempo. También ayuda a evitar la aparición de moho o de otras bacterias. La conservación del queso curado en aceite te garantiza beneficiarte de todas las propiedades que van de la mano de una variación en el sabor original.

El aceite de calidad aporta un toque de acidez. Su densidad le permite entrar en el queso, consiguiendo ablandarlo, pero sin alterar demasiado su textura. El queso gana en untuosidad y adquiere un aroma perfecto para disfrutarlo en cualquier momento.

Es importante subrayar que los productos elaborados con aceite de oliva exigen el máximo cuidado posible. En nuestro caso, usamos un queso con una maduración máxima de seis meses para que prosiga su curación ya metido en aceite. Así se evita que el producto final sea demasiado duro y que el aceite no penetre bien.

Asimismo, respetamos siempre el sabor original del queso. No añadimos hierbas aromáticas o especias al aceite para no alterar la esencia de la leche pasteurizada utilizada en la fabricación.

En lo que respecta a su degustación, te aconsejamos que uses un cuchillo de hoja ancha para cortarlo y que no presiones demasiado. Intenta hacer un corte suave. Para evitar que el queso se mueva de la tabla usa un poco de papel de cocina como base.

Deja el queso un tiempo en el plato antes de probarlo. Te recomendamos que no uses como base tostadas especiadas o panes con cereales que pudieran enmascarar el sabor. Mejor si apuestas por unos colines o picos andaluces.

Lo mismo sucede con el vino. El tinto o el negro no van a maridar correctamente. Los rosados y los espumosos de sabor afrutado sí. No olvides que estos complementos son esenciales para que la experiencia gastronómica sea lo más completa posible.

Mención aparte nos merece el tipo de conservación más adecuado para este queso. Es bastante habitual meterlo en el frigorífico y ha de ser así en las estaciones más calurosas del año. En caso contrario, apuesta por una quesera alejada de las fuentes de calor de la cocina. Con una temperatura que ronde los 15 o los 20 grados es suficiente. Otra alternativa es ir sacando cuñas del frigorífico para que se atemperen y degustarlas poco a poco.

No es aconsejable conservar este queso en el frigorífico, ya que la temperatura media es de cinco grados. Esto conlleva que el aceite se convierta en una especie de gelatina, alterando así la textura.

Recuerda que ahora puedes disfrutar del queso manchego de oveja en aceite de oliva en tu casa cuando quieras. En nuestra tienda encontrarás este producto y otros complementarios. ¿No sabes dónde comprar el mejor queso manchego? Estás en el sitio adecuado. Revisa nuestro catálogo. Cada plato de queso que sirvas será la mejor invitación para disfrutar al máximo.

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